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21 de junio de 2016

Acceso a tratamientos que salvan vidas

La Hepatitis C, o VHC, es una epidemia. Lo es, entre otras cosas, porque el virus que la contiene puede contagiarse por múltiples vías, pudiendo permanecer inactivo en el cuerpo humano por mucho tiempo, haciendo imposible para su portador saber que efectivamente está infectado, y tomar las medidas necesarias para impedir el contagio a otros.

Los medicamentos y tratamientos que tradicionalmente se utilizan para combatir el virus, no lo atacan directamente; sólo intentan fortalecer el sistema inmune, por lo que no resultan ser muy efectivos. Eso sin contar que muchos generan graves efectos secundarios en los pacientes.

Desde mediados de 2015, sin embargo, este panorama se ha modificado con la aparición de fármacos de última generación, que atacan directamente el virus, permitiendo eliminarlo del organismo. El costo de estos medicamentos, no obstante, es altísimo, factor que resulta privativo para la mayoría de los pacientes.

Este fue el dilema al que nos enfrentamos al recibir un caso desde la Fundación Pro bono, relativo a un paciente que solicitó la cobertura de estos nuevos fármacos a su Isapre, siendo rechazada por ésta bajo el argumento de que dichos medicamentos no tenían cobertura ni por su plan de salud, ni por el seguro GES, ni por el GES-CAEC[1].

Ante la negativa de la Isapre, se recurrió de protección en su contra, por la vulneración de los derechos a la vida, la igualdad ante la ley, la salud y la propiedad que dicho acto significaba para nuestro representado. La Corte rechazó el recurso. Sin embargo, la Excma. Corte Suprema, conociendo de la apelación a esta sentencia, la revocó, ordenando a la Isapre a entregar la cobertura de los medicamentos solicitados.

La discusión estuvo centrada en determinar cómo aplicaba el modelo GES-CAEC, puesto que, tal como señaló la Isapre, los medicamentos solicitados por el paciente efectivamente no se encuentran dentro de la Canasta GES. Esto, porque se trata de fármacos de muy reciente formulación, que requieren de una ley para su incorporación a la canasta.

La Excma. Corte Suprema, reconociendo lo anterior, se avocó a lo dispuesto en la Circular IF N°7 de la Superintendencia de Salud, que regula las condiciones de aplicación del CAEC, y de la cobertura especial GES-CAEC, que aplica en aquellos tratamientos que, pese a no estar incluidos en el listado GES, sí están reconocidos en los protocolos o guías clínicas definidos por el Ministerio de Salud para el tratamiento de diversas patologías.

De esta manera, la Guía Clínica Auge de Manejo y Tratamiento de la Infección Crónica por Virus de la Hepatitis C, realizada por el Minsal el 2015, no sólo reconoce, sino que recomienda el tratamiento con los medicamentos solicitados por nuestro representado, los que están comprendidos tanto en la primera como en la segunda línea de tratamiento del VHC.

Bajo este entendido, la Excma. Corte comprendió que, aplicando lo dispuesto en la Circular IF N°7, correspondía entregar a nuestro representado el tratamiento que solicitó. Al no hacerlo, la Isapre incurrió en un acto carente de razonabilidad y que vulneró las garantías constitucionales de su afiliado, obligando a la Institución a otorgar la cobertura correspondiente al GES-CAEC, para el tratamiento recetado, por todo el período de tiempo que indique el médico tratante.

Por último, creemos que el razonamiento de esta sentencia puede servir como criterio orientador de los miles de pacientes que están contagiados con el VHC, y que necesitan tener acceso a estos fármacos, que les permiten continuar con su vida normal durante el tratamiento, sin sufrir efectos secundarios, y que, en definitiva, logran erradicar el virus de sus cuerpos, deteniendo el daño hepático y dándoles una oportunidad para vivir libres de esta epidemia.

[1] El CAEC corresponde a la Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas, que funciona como un seguro extra que entregan las Isapres en aquellos casos en que sus afiliados se ven enfrentados a enfermedades o accidentes que significan una catástrofe económica, por su alto costo de tratamiento.

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