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04 de marzo de 2019

Derecho e Inteligencia Artificial: “El problema que tenemos los abogados es que no nos sentimos parte de esta revolución”

Víctor Andrade, asociado senior en FerradaNehme, terminó recientemente un diplomado en Data Science y representó a FerradaNehme en la misión público-privada de AmCham “Desafíos y Oportunidades de la Inteligencia Artificial”, que se desarrolló en Seattle y Silicon Valley, en EE.UU., durante noviembre de 2018. En su opinión, los abogados tienen espacio para posicionarse como expertos en el trío necesario para el desarrollo de soluciones en ciencia de datos, que involucra también a estadísticos y programadores, pero para cumplir ese rol es esencial subirse a la ola lo antes posible.

¿Qué atrae a un abogado al mundo de la Inteligencia Artificial (IA), machine learning y ciencia de datos? Víctor Andrade, asociado senior en FerradaNehme, lo tiene bastante claro: “son fenómenos tecnológicos que vienen a cambiar la forma en que se están desarrollando los negocios y los mercados, por lo que es necesario saber sus fundamentos para entender cuáles son los alcances y riesgos (…) Pareciera ser alejado a lo habitual, pero si tus clientes te dicen que constantemente están aplicando proyectos de IA, pareciera ser importante saber si uno quiere ser parte de la revolución o no”.

De esta forma, Víctor completó el Diplomado en Data Science de la UC, y ha experimentado con proyectos propios en machine learning, lo que él define como “diferentes técnicas destinadas a crear sistemas de aprendizaje automático”. Por ejemplo, una aplicación concreta que ha estado explorando es lo que se conoce como procesamiento de lenguaje natural; es decir, cómo desde textos que por defecto no están estructurados, como por ejemplo el texto libre, extraer información, pre procesarla, obtener hallazgos y eventualmente usar esos hallazgos en predicciones”. Sus proyectos van desde posibles aplicaciones al análisis de la discusión de leyes y regulaciones, hasta el análisis de contratos y sus cláusulas según la evolución de la jurisprudencia y doctrina.

Con esta experiencia, fue natural que Víctor fuera elegido como representante de FerradaNehme para la Misión Público – Privada de AmCham “Desafíos y Oportunidades de la Inteligencia Artificial”, realizada en Seattle y Silicon Valley a fines de 2018, que incluyó visitas a empresas como Amazon, Microsoft y Google, universidades como Stanford e instituciones como la Federal Trade Comission, el regulador de los consumidores y la libre competencia en EE.UU. Si bien el foco de la gira estaba en los negocios, según explica Víctor, e incluyó charlas altamente técnicas, también tenía un foco en regulación y en aprender de los gigantes tecnológicos, especialmente sobre cómo han ido insertando el uso de la IA en sus procesos.

El foco regulatorio está altamente ligado a las características intrínsecas de la IA y la evolución de su uso y aplicaciones. En palabras de Víctor: “Una de las cosas que más me llamó la atención está ligada al problema actual de la IA: los modelos y los algoritmos se miden por su efectividad, es decir, cuán buenos son para predecir algo y de acuerdo con eso se testean, pero no se miden por su nivel de explicación de contexto. No es central saber por qué el algoritmo terminó eligiendo a una persona en vez de la otra, y ése es el miedo y el problema: en el fondo se trata de cajas negras; uno no sabe si va a haber sesgos y cómo solucionar esos sesgos”.

¿Cuáles serían las consecuencias? “Se enfrentan dos problemas: cómo hacemos que el algoritmo explique por qué elige, porque es la única forma en que nosotros como seres humanos podemos mejorarlo; y segundo, si ya sabemos que la muestra es sesgada, cómo diseñamos algoritmos que quiten ese sesgo, que tengan alguna forma de corrección, ambos desafíos éticos, científicos y comerciales muy importantes”.

¿Cómo regular estas cajas negras? Según explica Víctor, “nadie sabe muy bien qué hacer, todos entienden que IA y machine learning tienen un gran potencial, pero nadie sabe muy bien cómo abordarlos desde una perspectiva regulatoria que mitigue sus riesgos pero que a su turno no limite la innovación”. Una opción sería no abordarlo aún, hasta que exista mayor comprensión del fenómeno, pero la rapidez con que se está extendiendo la automatización de ciertos trabajos impone una presión temporal a la necesidad de regular.

¿Qué pasa con el mundo legal en este escenario? En opinión de Víctor, si bien hay algunas iniciativas de aplicación en el mundo legal, sobre todo en las tareas más automatizables, ese no debería ser el foco. “Hay un gran problema que tenemos los abogados, que consiste en que no nos sentimos parte de esta revolución, y eso nos genera un problema, una brecha cultural con nuestros clientes. Cuando tenemos que asesorar a un cliente, por ejemplo en protección de datos, creemos que todavía el tema es que el dato en sí mismo nos dice su naturaleza y su historia. Por ejemplo el RUT o el domicilio, son datos personales que lo puedes usar para esto o para lo otro, pero nos cuesta entender lo que está detrás del modelo de negocio, ya no de la sociedad de la información, sino de la sociedad del conocimiento. Lo primero que tenemos que hacer como mundo legal es capacitarnos para entender realmente qué es lo que está pasando”.

Otro desafío para el mundo legal local es asumir el carácter transfronterizo de muchas operaciones en la actualidad: “Tenemos que entender que al hacer una recomendación de cómo incorporarse a este mercado, que es pequeño en personas, hay que hacerlo con una mirada internacional por defecto, porque a veces hacemos cambios hasta de lenguaje adaptándolo a Chile, en vez de pensar en Latinoamérica”.

Para Rodrigo Ferrada, Socio Administrador de FerradaNehme, el tema que afrontan los estudios de abogados en relación a estas nuevas tecnologías se divide entre quienes quieren simplemente automatizar sus procedimientos, y perfeccionar servicios commodities para lograr ahorros (bajo valor agregado), y quienes realmente van a ser capaces de usar estas nuevas herramientas para ayudar a sus clientes a desarrollar sus sistemas y procedimientos, al tiempo que obtener información valiosa para prácticas especializadas, especialmente relativa al análisis de jurisprudencia nacional e internacional, de la mejor doctrina pertinente, y especialmente para ser capaces de procesar la cada vez más veloz evolución de los mercados, las leyes y regulaciones.

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